Seminari menor en família

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Trobada del seminari menor en família 20 al 21 d’abril

Llegó el momento de empezar. Todos íbamos llegando el viernes al Seminario. Los que vinimos (o como mínimo yo) estábamos muy nerviosos, no por el hecho de que en este encuentro se unieran los chicos del grupo Samuel, sino por el simple hecho de que al día siguiente hubiese el encuentro de monaguillos de las diócesis de Sant Feliu y Barcelona.

Empezamos con unos minutos para ponernos al día entre nosotros, y al cabo de un rato nos dijeron que teníamos que preparar unas golosinas para el día siguiente, puedo decir que aprendimos a trabajar más bien en grupo. Al acabar, fuimos a la capilla para la celebración de la eucaristía. Acabada la celebración y habiendo cenado bien, casi todos fuimos a jugar a un juego que nos encanta: el escondite por el seminario. Después de esto, fuimos a celebrar una plegaria intensa con algunos seminaristas mayores. Al finalizar el día nos íbamos a dormir cansados pero con una sonrisa de oreja a oreja per lo que tenía que llegar.

Por fin llegó el gran día, el día más esperado, el sábado. Después de rezar las laudes, quitar los bancos de la capilla con bastante buen ritmo y haber cogido muchas fuerzas con el desayuno, fuimos hacía la entrada del Seminario donde iban llegando monaguillos de muchas parroquias. Algunos seminaristas, incluido yo, fuimos saludando a todos los que llegaban con un gran afecto y una sonrisa calurosa. Todos los que estábamos inscritos fuimos al pequeño campo de futbol y empezamos con unos juegos para conocernos mejor y entrar en calor. Mientras iban pasando los minutos entre risas y juegos, llegó el momento de hacer los grupos (por edades) y disfrutar de unas actividades preparadas por los seminaristas mayores que nunca se olvidaran de lo bien que lo habíamos hecho y aprovechado.

Hacia las doce, y estando bastante cansados de los juegos tan movidos, fuimos a la capilla del Seminario mayor a celebrar la eucaristía presidida por el rector de nuestro maravilloso seminario, Mn. Josep Maria Turull. En esta misa todos los seminaristas menores, tanto del seminario menor en familia como los del grupo Samuel, pudimos acolitar. Al finalizar la misa y habiendo hecho las fotos de rigor, fuimos a hacer una cosa que la mayoría estaba esperando: comer con los nuevos amigos que habíamos hecho y con sus compañeros de parroquia.

Llegando a las tres de la tarde, todos los monaguillos que aún nos encontrábamos pudimos ver como los mayores, acompañados de dos magníficos sacerdotes, nos dieron entrega de unas chuches y unos panfletos sobre las próximas convivencias de monaguillos. A parte, y poco después, repartieron unas chuches a los grupos ganadores y se hicieron la famosas fotos de equipos. Al acabar, todos los que quedábamos nos fuimos yendo hacia nuestros respectivos pueblos o parroquias con dos sentimientos, por un lado tristeza porque se nos hizo corto también alegría por haber conocido a nuevas y buenas personas.

En resumen, puedo afirmar que todo lo bueno llega a su fin. Lo único que me queda por hacer es dar las gracias a Dios por concedernos estos momentos tan profundos desde el punto de vista espiritual, y tan divertidos por el hecho de conocer a tantos amigos de nuestra edad que entregan con alegría su esfuerzo por servir en el altar de las parroquias de donde vienen. Muchas gracias!

Albert Zapata Font, 4t ESO